domingo, 27 de mayo de 2012

Nacionalistas son los otros

¿23.500 millones de euros de regaliz para un chiringuito bancario gaviotil? Esa menudencia es lo que les preocupa a ustedes, antipatriotas de mira estrecha y ombligo ancho, ¿no? Que esté en peligro la nación trimilenaria, reserva espiritual de Occidente y parte del extranjero, les importa una higa. Menos mal que ABC, siempre fuente de verdad en rojo y gualda indeleble, conserva incorrupto el dedo para señalar las auténticas aflicciones de la tierra de María. “Los 15 falsos mitos del nacionalismo excluyente”, se desgañita en un pleonasmo de cágate lorito (¿o es que hay mitos auténticos?) el añejo diario. Más abajo, el recado para que los navegantes disolventes se enteren de que su frotar se va a acabar: “La máquina de fantasear del soberanismo ha producido monstruos que ABC desmonta hoy”. A modo de anticipo del monográfico en que se pondrá a caldo de perejil cañí a los disgregadores, un editorial titulado “Entre el victimismo y la letanía”. Y como Freud siempre anda escondido entre pucheros y ollas rancias, la primera frase es una pedazo de confesión de parte: “Los tiempos de crisis suelen ser propicios para la búsqueda de chivos expiatorios”. Eso es enseñar la patita y lo demás son tonterías.

Ahora que ya saben que la única intención es cebarse con un saco de las hostias que nos distraiga de Bankias, recortes y un Gobierno que no sabe por dónde le da el cierzo, están listos para el desparrame. Ocho páginas de vellón donde pastan a placer los ejemplares más bravos de la ganadería hispanistaní. Abre el despelleje Jon Juaristi, que ha convertido en magisterio pardo su no lejana condición de cofrade de la serpiente y el hacha y, lo mismo que antes espumarajaba “acción-reacción-acción”, ahora esputa fluidos como el titulado “La máquina imparable del delirio”. Ahí les va una lasca para que prueben: “La máquina de fantasear se halla en movimiento perpetuo, y así, por ejemplo, nuestros nacionalismos domésticos poseen ya mitologías de la Guerra Civil, del franquismo e incluso de la Transición. En algún caso se puede percibir su funcionamiento en pleno proceso de elaboración del delirio, como sucede ahora con el nacionalismo vasco, dedicado a la construcción acelerada de un relato exculpatorio del terrorismo de ETA”. Le preguntaría Robert De Niro al retrovisor: “¿Me estás hablando a mi?”.

Enseguida les doy más pelos y señales de la cuerda de plumíferos que evacuan sus descargas en festival de Don Bieito, pero antes llamo su atención sobre las pildoritas que adornan la parte superior de las páginas. Es la anunciada quincena de presuntas trolas, desmontadas una a una con el correspondiente argumento irrefutable. Vean un ejemplo: “El euskera es el idioma utilizado por el nacionalismo para unificar los territorios que ambicionan. Lo cierto es que el euskera actual, el batua, data de... 1968. Fue creado para unificar todos los dialectos euskéricos que se hablaban y que, incluso, eran incomprensibles para los habitantes de los valles vecinos”. Hau lotsa, o sea, qué vergüenza... ajena. Pues ese es el nivel general, no sólo de las grageas verdadosas, sino del resto de los incendiarios escritos de cuyo contenido les eximo, porque sus títulos son lo suficientemente elocuentes. Ahí les va la relación de encabezados junto al nombre de cada perpetrador entre paréntesis: “Euskalherria, esa gran ficción” (Pablo Ojer), “La patria inventada” (Fernando García de Cortázar), “Revisionismo histórico subvencionado” (María Jesús Cañizares), “Mitos y tópicos del nacionalismo catalán” (Miquel Porta Perales), “Mitos, Libertad y Conocimiento” (Alfonso de la Vega) y, finalmente, “El trastorno nacionalista” (Juan Carlos Girauta). Necesitarían un par de meses sabáticos para castigarse el hígado con todo ese material. Lo divertido es que si lo hicieran, es más que probable que les entrarían unas ganas irrefrenables de independizarse... por lo menos de esta panda de... nacionalistas (españoles) excluyentes y, de propina, desaforados.

sábado, 26 de mayo de 2012

No me pites, que me irrito

Venía en el guión. Otra vez el culo del kiosco diestro en carne viva por un pítame allá ese himno, aunque sea en su versión jibarizada de medio minuto. De tres segundos menos, para ser exactos, que el portadista de El Mundo, al que se le hicieron eternos, los cronometró: “27 segundos de agravio”, titula el diario pedrojotiano bajo sendas imágenes de un seguidor del Athletic y un par del Barça dejándose la garganta en el intento de silenciar el chuntachunta. Con las vestiduras patrias hechas jirones, el editorialista encabezaba: “Pitada contra España, un patético espectáculo”. En la letra pequeña, unos cuantos mamporros a los ofensores y, de regalo, un lametón a los pies de Nuestra Señora de la Esperanza, para quien también los aficionados tuvieron un recuerdo: “Los miles de personas que pitaron los símbolos de España ante millones de espectadores en televisión se comportaron como energúmenos y demostraron su condición cerril. Esperanza Aguirre fue objeto de graves insultos por las declaraciones en las que abogaba por suspender el partido si no se respetaban los símbolos y, seguramente, rindió así un favor a la Monarquía sirviendo como escudo del Rey, pese a que ninguno de los dos estaba en el campo”.

Como ven, La Razón marhuendí reduce en seis segundos —dichosos recortes— la duración del martirio. “90 minutos de fútbol, 21 segundos de ultraje” brama una portada demediada, dejando espacio para un sumario con una información fundamental: “Don Juan Carlos siguió el partido por televisión en la Zarzuela”. Quien no lo vio fue Alfonso Ussía, que se ufana de ello en una sapoculebrera columna que contiene lindezas como la que sigue: “Sigo creyendo que algo falla en los tornillos de la sensibilidad de muchos españoles no catalanes que son seguidores a ultranza del club antiespañol por excelencia, pero eso sí, que disputa la Liga Nacional –de España–, de fútbol y el campeonato de España y Copa del Rey. Que silban, abuchean y vejan a quien les ha dado plena libertad para ser el objetivo de su rechazo. Y sí, amparados por la Constitución firmada por el abucheado, ahora son más valientes”. A modo de bis, la reputada intelectual Irene Villa nos regalaba una de sus profundas reflexiones de costumbre: “El símbolo de ilusión y unidad que representa el deporte contrasta sobremanera con los silbidos y los gritos de «¡fuera!» de quienes no respetan el país en el que nacieron. Experiencias anteriores desataron la gran polémica, pero se culpó del follón creado en torno a la Copa del Rey y, de paso, de mezclar política y deporte, a quienes, con sentido común, instaron a evitar estos bochornosos e incluso ilegales panoramas”.

Miren qué sibilinos los de ABC. Pasan por alto los pitos y las dedicatorias a la lideresa y se limitan a enunciar, como quien no quiere la cosa: “El Barcelona gana la Copa del Rey de España”. Por si no se había captado la intención, el editorialista nos subraya con fosforito la parte del mensaje que nos debe entrar en la cabeza: “La Copa del Rey de España”. Y luego nos larga esto: “El Príncipe de Asturias presidió la final y entregó la Copa en nombre de Su Majestad el Rey. Una vez más, la Corona actúa como símbolo de unidad y permanencia del Estado. Don Felipe desarrolla de forma ejemplar las funciones que le corresponden y estuvo, como siempre, a la altura de las circunstancias”. De hecho, fue el héroe del partido, ni lo duden.

En la primera de La Gaceta, pura síntesis: “Firme Príncipe, poco himno y mucho Barça”. Como eso necesita traducción, el editorialista se pone pedadógico: “Era la Copa del Rey, por lo tanto la Copa de todos los españoles, pero los tentáculos sonoros del nacionalismo se empeñaron en eclipsarla con una pitada que tapó el Himno Nacional, aunque en TVE los acordes de la pieza se oyeron más fuertes que el silbido de los energúmenos”. Unas páginas más allá, el cronista Alberto Lardlés arrancaba con el rigor acostumbrado el relato de lo que ocurrió: “Por desgracia, lo consiguieron. Las plataformas nacionalistas vascas y catalanas que organizaron una pitada contra el himno y el Príncipe Felipe durante la final de la Copa del Rey de fútbol se salieron con la suya. Así, el encuentro entre el Fútbol Club Barcelona y el Athletic de Bilbao, celebrado en el estadio Vicente Calderón, se convirtió, al menos en su inicio, en un acto político en defensa del separatismo”. Impagable, un pie de foto en el que se lee: “Viendo las enseñas que portaban los aficionados, la final de la Copa del Rey parecía un acto político y no un partido de fútbol”.

Con similar objetividad, un anónimo reportero de Libertad Digital titula su pieza “Un recital de ofensas a los españoles”. Detallista, nos va enumerando párrafo a párrafo los diferentes atropellos con epígrafes como “Contra Esperanza Aguirre”, “Contra la Corona” o “Banderas catalanas, vascas y de Batasuna”. Llamados por la curiosidad, nos detenemos en este último ladillo, que da paso a lo que van a leer. Pedagogía pura: “Por otro lado, en la grada del estadio Vicente Calderón se vieron muchas banderas durante el partido. La mayoría eran banderas del País Vasco –la conocida como Ikurriña-, que portaban tanto los aficionados del Athletic de Bilbao como los del FC Barcelona, donde la bandera más ondeada fue la independentista catalana, conocida como Estelada”. De Pulitzer.

martes, 22 de mayo de 2012

Impoluto Dívar

Iba siendo año de poder encabezar una de estas excursiones cavernarias con una portada de La Gaceta como Dios, Ariza y Dávila mandan. Ahí la tienen, con la honra de suecencia Dívar en astillero y, de paso, un tantarantán al togado maldito y mano negrísima que desde la sombra quiso manchar el buen nombre del impoluto baranda del Supremo: “Garzón no consigue procesar a Carlos Dívar”, celebra el papel intereconómico. Fin de la pólvora. Podría haber seguido la fiesta en el interior, pero no: ni editorial, ni columnas incendiarias, ni chistecitos, ni ná de ná. Sólo una información de agencias contando sin mayores aspavientos el archivo del caso. Qué decepción. Menos mal que La Razón no defrauda y, aunque no concede a la cosa honores de primera —luego verán por qué— sí le dedica un minieditorial titulado “La izquierda fracasa en su ataque a Dívar”. En la letra menuda, la cayena esperada: “La Fiscalía no apreció delito de malversación en los gastos de Dívar durante sus viajes a Marbella y archivó la denuncia. La operación tenía una evidente intencionalidad política por parte de sectores de la izquierda con los que está vinculado Gómez Benítez. Dívar y las instituciones han salido fortalecidos desde la verdad y la honradez”. Si prefieren una versión más cargada, prueben la de ABC: “Sin el respaldo explícito o implícito de ningún otro vocal, son insistentes las voces que sugieren que en la denuncia Gómez Benítez actuaba «por poderes» representando a algún amigo que fue juez y a un político afín que tiene su despacho en la calle Ferraz de Madrid. El objetivo último de la maniobra sería enredar y sembrar cizaña e incertidumbres en las salas del Tribunal Supremo, cúspide del sistema judicial español, que también preside Dívar”.

También El Mundo lanza confetti por el marrón del que se ha librado el multiviajero marbellí. En unos términos muy sugerentes, como verán. “Revolcón del fiscal al vocal Gómez Benítez”, rotula uno de sus editoriales, rematado así: “Es evidente que Gómez Benítez queda en una posición desairada, sobre todo por su condición de penalista. El polémico vocal del CGPJ podía haber optado por denunciar la conducta de Dívar ante el pleno de la institución, pero eligió la via penal y el fiscal deja claro que ha pinchado en hueso. Su conducta es particularmente grave porque ha puesto irresponsablemente al CGPJ a los pies de los caballos. Por ello, es él quien debería dimitir”. Faltaría más.

Sin salir de las páginas pedrojoteras, regodeémonos en su penúltimo crujir de dientes, anunciado así en primera: “Los nacionalistas piden pitar al himno y al Príncipe en la Copa”. Como ven en la imagen adjunta, Gallego y Rey se arrogan el papel de editorialistas con una viñeta que es pura sutileza. Al lado, el amanuense oficial añade: “La imagen que llevamos a portada de unos parlamentarios encorbatados y supuestamente moderados, codo con codo en el Congreso con los hooligans del separatismo retrata en qué punto nos encontramos. Ver además un partido de gobierno como CiU alentando una manifestación contra España supone un salto cualitativo”. Y a modo de corolorario, una orden para el hijo del paquidermicida: “Por eso pensamos que el Príncipe no debería ir al palco a que le piten si antes Barça y Athletic no tienen al menos un gesto de apoyo a la Copa por la que compiten y de respeto a la institución que da nombre al trofeo”.

Que sí, que ya llegamos a la primera de La Razón, esa farlopa a la que les sabemos adictos. La de hoy les va a sonar a repe, que Marhuenda no pare un “Wanted” todos los días. De hecho, es casi un autoplagio, ocupadam nuevamente por esa juventud sana y sin piercings. “Los que quieren estudiar se rebelan”, leemos junto a un futuro probo ciudadano que ha denunciado en Anticorrupción a los malosos que no le dejan sacar su carrera. En el frontispicio, el lema del día: “No a la huelga política”. Y como dosis de refuerzo, un editorial que cae fijo en el examen: “El sistema educativo necesita trabajo, esfuerzo, sacrificio y responsabilidad por parte de todos. La huelga será inútil porque los ajustes no son un capricho sino una necesidad para salvar el sistema, optimizar los recursos y preservar la calidad desde la eficiencia económica. La izquierda, sin embargo, pretende prolongar el fracaso y la frustración, pero está condenada a otro fiasco”. Apréndanlo de corrido.

domingo, 20 de mayo de 2012

Me sube la rojigualdina


Ahí la tienen. Una portada, la de ABC de hoy, que da para una tesina, dos tembleques y, cuando a uno se le pasa el susto, media docena de carcajadas por lo chusco del cóctel patriotero que ha golpeado en nuestras retinas. ¿A estas alturas, un banderón y una pistola, aunque sea de papel? Lo próximo será fletar otro Dragon Rapide para ir a dar su merecido a los nuevos urdidores de la conjura judeomasónica contra el buen nombre del imperio donde un día no se puso el sol. “La prensa anglosajona carga contra España”, clama enrabietado el vetusto diario en su pinturero frontispicio. El añadido en letra menuda no le anda a la zaga en victimeo bilioso: “Crece el malestar por la inquina con que los medios británicos y estadounidenses abordan la crisis en nuestro país”. 

En el interior, una descarnada doble página ofrece las pruebas de la tremenda ofensa de los malvados intoxicadores angloparlantes. Ahí el titular se transforma en “Crece la indignación por la prima de riesgo mediática”. No está mal el hallazgo, ¿eh? Pues tampoco el modo de combatir todo eso que, según nos cuenta el firmante de la pieza, ha encontrado el Gobierno para combatir tanta vileza: “El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, suele resumirlo así: 'La percepción de la realidad es peor que la realidad misma'. Por eso, él mismo ha iniciado una cruzada para evangelizar a mercados y redacciones”. De Guindos, misionero, lo que le faltaba. Como devocionario para no perder la fe que pretende inocular en los descreídos, el calvo de los caracoles puede llevar una fotocopia del editorial del día, que remata tal que así: “Se trata, en definitiva, de recuperar el aliento que a veces parece faltar por culpa de un derrotismo que no se corresponde con la realidad objetiva. Como otras veces en nuestra historia, ABC quiere contribuir a la recuperación del espíritu de lucha a favor de la convivencia democrática y del futuro de una gran nación llamada España”.

No les va a parecer nada curioso que la coplilla que entona La Razón venga a ser casi un plagio que la canturreada por su colega y a la vez rival en el kiosco. Eso sí, el complemento que combina con la impepinable rojigualda es un tanto más light. En lugar de la pistola, un paraguas para protegerse de la tormenta de chismes malientencionados de los envidiosos extranjeros. Todo ello bajo el titular “España vale más”. Al internarse en las páginas azulonas, se descubre que tal enunciado lo ha parido nada menos que el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, invitado a participar en las maniobras de autoafirmación junto a un puñado de notables. Verán enseguida cuál es su aportación. La culpa es de la herencia, cómo no: “Los desafueros y las deslealtades hacia algunos de nuestros aliados occidentales, como los Estados Unidos, determinadas decisiones gubernamentales erróneas en la relacion con Alemania o el posicionamiento contra Israel son también factores que explican la enorme pérdida de confianza en España. Si a ello sumamos la decisión política de desatender la relación bilateral con los países más estables y dinámicos de Iberoamérica y apostar por alianzas con los regímenes populistas de la región, el deterioro de la marca España resulta hasta cierto punto comprensible”. ¿Comprensible? Pues al editorialista no parece que le entre en la cabeza. Según él, esta es una tierra de jauja y el problema —una vez más— es que el profe nos tiene manía: “No hay datos objetivos que justifiquen el maltrato y la sospecha. Al contrario, la continua expansión de estas entidades, sus excelentes balances, la captación de nuevos clientes, el aumento de la facturación, etc., son hechos probados que atestiguan su solvencia y rentabilidad. Sin embargo, la cotización bursátil durante estos últimos años no ha corrido pareja y parece resistirse a valorarlas en la lógica proporción”. Si lo repiten mil veces, tal vez acabe colando.

martes, 15 de mayo de 2012

Feliz cumpleaños, 15-M


Vaya, vaya con Hermann Tertsch. Miren por dónde sale en su última acometida graforreica en ABC. “Carpetovetonia mediática”, se titula la pieza. ¿Les suena? A él también, que tiene bien fichados a los que le ponemos en solfa. Sería todo un honor ser fuente de inspiración del gran dispensador de bilis si no fuera porque al encabezado sisado le sigue un texto de aguachirle donde repite por centésima vez el mismo sapoculebreo contra el 15-M. Puro autoplagio, en este caso: “La televisión pública, dedicada full time a la agitación contra el Gobierno de la nación, convocaba a las manifestaciones. La prensa volvía a disparatar. Y las radios privadas y públicas deliraban con la 'nueva era'. La esperpéntica sobrerrepresentación de la izquierda en los medios españoles volvió a revelarse como tóxica para la calidad de información de nuestra sociedad. Aparte de cosechar el consabido ridículo cósmico. Y al final, los datos impertinentes: Todos los manifestantes del 15-M en toda España cabían en el Bernabéu. Y dejaban calvas”.

Es lo que tiene escribir noventa y tres columnas sobre lo mismo, que al final acabas repitiendo como el sorbete de ajo. Eso, o sales por la petenera más abracadábrica del orbe, que es lo que hace La Razón. Vean a dónde llega el papel marhuendí en su non plus ultra contra el perroflauteo. “15-M, San Isidro. Por los valores de la fiesta”, renacionaliza a lo Kirchner la fecha expropiada por el progrerío. Y para que el absurdo llegue a Marte, añade al lado: “Los toros recaudan 350 millones de euros anuales, 4,3 veces más que el cine español”. Si no ven la relación será, sin duda, porque son una panda de parvulitos sin salir del cascarón. Y además, consentidos, según sostiene José María Marco en las páginas azulonas: “En realidad, el fracaso [del 15-M] se debe antes que nada a la irrelevancia de un movimiento residual, folclórico e infantil al que se ha prestado una atención desproporcionada. Es una patología moderna: damos demasiada importancia a lo que hacen los niños”. Gritemos juntos: ¡caca, culo, pedo, pis!

No se quiten el babero, que la adultísima y madurísima Cristina Losada también tiene el capricho de llamarles criajos desde Libertad Digital: “El mercadillo de todo al quince ofrece su colorismo de grafiti viviente y su aire de kindergarten decorado con dibujos de los niños. Los peques han escrito en letras gordas y desiguales, de forma desordenada, sus soluciones para los grandes problemas del mundo, y adultos interesados en darles coba los elevan a "referente político" y celebran sus gansadas”. ¿Algún insulto más? Los hay por quintales, pero nos basta y sobra con el enésimo de Salvador Sostres desde su protectorado pedrojotesco. Una sostresada más, no teman: “España sería otra si cada indignado, antes de liarse el primer porro sentado en una plaza, hubiera pasado algunos años sometido al rigor y la disciplina de Messi y de Cristiano, al empeño colosal, al esfuerzo titánico de los que luchan sin cesar para ser mejores y para dejar el mundo mejor de lo que lo encontraron”.

Como regalo final, y ya fuera del concurso de descalificaciones del 15-M, les dejo la nueva portada plastidecor de ABC. Se ve que le han tomado gusto a laspinturillas... y a olvidar Canarias, Baleares y Ceuta y Melilla. En casa del herrero superespañol, ya se sabe. Como acompañamiento, un editorial a mayor gloria del reformador: “Gobernar es incómodo, y Mariano Rajoy lo está asumiendo con reformas valientes y necesarias, que han puesto a la vista, sin maquillajes, las vísceras de nuestra crisis económica. Y esto, al mismo tiempo que alarmante, era necesario para empezar a resolver los problemas. Por no haberlo afrontado antes, como era la obligación del Partido Socialista, ahora las reformas son traumáticas. Y, aun así, hacen falta más reformas que cierren el círculo de las transformaciones radicales que precisa España para salir de la crisis”. Dense por (más) jodidos.

domingo, 13 de mayo de 2012

Protestad, protestad, gandules


Aquí les vengo, casi al humo de las velas —aunque en Sol queda cera por arder— y, supongo que para su sorpresa, encabezando el copia-pega con ABC en lugar de La Razón, órgano oficializoide de linchamiento de protestones. Ya les contaré por qué cuando le llegue su turno en el repaso al diario azulón. De momento, escruten la portada del vetusto en busca de la menor referencia a no sé qué de unas decenas de miles de personas que volvieron a tomar las calles. Ni rastro de la noticia. ¿Acaso creen que en tiempos del bajito de Ferrol Arriba, Pueblo, Ya o el propio ABC contaban en primera que los grises habían corrido a porrazos a los (cuatro) disconformes de entonces? Ya ven que hay cosas que no cambian. Ignorar deliberadamente la realidad es otra forma de combatir al enemigo, que como saben por aquel madero de Valencia, es todo aquel o aquella que no se deje rapar al cero los derechos.

¿Pero de verdad en todo el periódico no se decía ni mu de la cosa? Hombre, a tanto no ha llegado don Bieito Síseñor. Quien tuviera la paciencia de ir pasando páginas, allá por la 49 se encontraba con lo que ven a su derecha bajo el epígrafe “Desencantados del 15-M”. Si no quieres taza, toma cinco, que es el número de arrepentidos —como los quieren Dios y Mariano— que se fustigan en el correspondiente reportaje por haber pecado de obra y pensamiento. Otros para el cuarto de hora de fama. Ni me molesto en glosarles sus cuitas. Prefiero gastar los bits en la entrañable memez firmada por Jaime González (de no hay no se puede sacar) con dedicatoria a la chavalda descarriada y confundida. Atentos, que va: “Por una parte, me recuerdan a mí con veinte años —'un poco de rebelión, de vez en cuando, es buena cosa', decía Thomas Jefferson—, aunque este movimiento de indignados es demasiado manso y muy becerro para aportar una idea —solo una— capaz de agitar las conciencias. Para romper los muros, compañeros, hay que saltarse las normas y quemar el viejo manual de la protesta: el grito, la pancarta, la algarada de rancia ideología. Vuestra revolución es un pleonasmo, un diplodocus, un mayo francés caducado, el eco de un lamento parisino con cuarenta años de retraso. ¿Queréis cambiar el mundo? Id a esta dirección: 76, rue de Seine. Entrad en la pastelería Gérard Mulot y comeos un cruasán —tan viejo y tan distinto— para entender que no hace falta arrasarlo todo para alcanzar un sueño”. Intenten escribir una soplagaitada igual. No les sale ni entrenando durante meses.

De todos modos, se puede superar, como van a comprobar enseguida en el interior de El Mundo. Si tuviéramos tiempo y mereciera la pena, nos detendríamos a reflexionar por qué Pedro Jota no se ha lanzado de momento al tobillo de los indignados redivivos. Ya ven qué mención tan neutra en portada: “El 15-M vuelve a sol. Decenas de miles de personas celebran el aniversario del movimiento de los indignados y exigen 'justicia social'”. Dentro, ni editorial ni nada; una información tirando a fría y poco más... si exceptuamos el inevitable eructo de Salvador Sostres, que era a lo que me refería al principio de este párrafo. He aquí el arranque de su crónica (o así) de la movilización en Barcelona: “Sabías que estabas llegando a la manifestación por el olor a petardo y a cerveza, con toque de fondo del vino estrepitoso que se usa para los calimochos. Gentío considerable pero sin exagerar. Como cuando te toca un equipo menor en los cuartos de la Champions. Muchos más barrenderos que policía y muchos más camiones de basura que furgones de los Mossos. La higiene fue previa a la democracia y sin desodorante no hay convivencia. Son cosas que estos chicos no saben, y por eso no progresan y se les va toda la fuerza en tonterías”.

Leídas todas las gachupinadas anteriores, estamos por fin en condiciones de darle lo que se merece a La Razón. Y lo que se merece es una sonrisita despreciativa, la que ha de ponerse cuando el chiquilicuatre de turno te viene al choque. Esta mañana en las redes sociales muchos han vuelto a sentirse molestos por esa gili-portada que ladraba “15-M, 15 mentiras”. Favor que le hacemos a Paquete Marhuenda, que sigue en su campaña de autopromoción y va consiguiendo su objetivo de ser invitado, pasta mediante, como facha de cuota en cualquier tertulia donde se hable del cabreo de la peña. Si el pasquín en que poníaen búsqueda y captura a los cinco sindicalistas estudiantiles era una fechoría que había que denunciar, la portada de hoy y las que vendrán hay que tomárselas como una pedorreta para llamar la atención. Serán glosadas convenientemente aquí, sí, pero sin perder (salvo causa de fuerza mayor) el tono de cuchufleta habitual... que es lo que jode en el ultramonte.

viernes, 11 de mayo de 2012

Los chicos buenos de La Razón

Ya advertíamos que esto iba para serial. Tras el éxito de crítica y público cosechado por sus dos primeras entregas de su versión gore de “Al salir de clase”, La Razón Productions pone en el kiosco el tercer episodio, donde por fin conocemos a los buenos, que además de ser mejores que los otros, son más. Ocho, en concreto, frente al quinteto perrofláutico, fané y descangallado que ya nos habían presentado. “Los otros estudiantes”, los anuncia con chuntachunta el portadista en una disposición sin ni fu ni fa porque no era cuestión de volver a plagiar y manipular una foto ajena cuando te acaban de pillar con el carrito del helado. Da gloria ver a esta chavalada sana, con la cara lavada y recién peinados, sin aros, piercings ni palestinos kaleborrokeros. Estos sí que llegarán lejos y levantarán la nación, viene a decirnos la letra pequeña: “Al contrario que los líderes sindicales, hay muchos estudiantes para los que la prioridad es su formación y aunque algunos no comparten los recortes, creen que no es momento para protestas”. Jopé con alevines Evax, que no se notan, no se mueven ni traspasan.

Como habrán advertido, el titular principal no se refiere a las modélicas criaturitas sino a los otros, los golfos apandadores que lo catean todo, incluida la la última movilización convocada. “Un fracaso sobresaliente” es la nota que les da a los organizadores de la algarada el implacable profesor Marhuenda. Eso sí, evitando las tildes en el enunciado, no vaya a quedar otra vez en evidencia como en sus desparrames tuiteros, qué sofoco. Menos mal para su ego que sus columneros de corps han salido en tromba en su defensa y, en el mismo viaje, a partir las piernas (dialécticamente, se entiende) de los sediciosos del pupitre. Cuatro piezas, cuatro, regüeldaban por ahí, a ver cuál les solivianta más. Empecemos con la de Agustín de Grado, que agradece los cielos el tijeretazo educativo -verán que no les miento- porque el filo se llevará también la mala hierba: “Bendita sea la necesidad de ajustar los recursos públicos en esta época de escasez si sirve para sanear un campo que la izquierda considera coto privado. Hace treinta años el socialismo inoculó el veneno del igualitarismo en el sistema con el objetivo no ya de enseñar, sino de 'diluir las diferencias en una ignorancia compartida'. Se extirpó cualquier brote de sentido de la responsabilidad entre los jóvenes para convertirlos en analfabetos funcionales de un rebaño infantilizado y acrítico, listo para engordar ese consenso buenista que la izquierda maneja con tanta habilidad”. Les concedo un salto de párrafo para que lo digieran.

¿Ya? Pues entonces, les suelto el Miura que atiende por José María Marco. “Parásitos”, titula su descarga y ya imaginan a quiénes se refiere: “Es el caso de los individuos extremistas como los que La Razón sacó a la luz en su portada de anteayer. Viven de alimentar esa ilusión. Exigen derechos que no tienen por qué serlo, y siguen intentando convencer a los demás para que los exijan cuando ya saben, como sabemos todos, que no son sostenibles y que nadie está en condiciones de garantizarlos, al menos tal y como se han garantizado hasta aquí”. Chupando rueda como es su sino vital, Alfonso Merlos canturrea la misma melodía: “Los cabezas de las huestes sindicalistas en nuestras aulas no predican con el ejemplo; que no han interiorizado ni desarrollado los conceptos del esfuerzo y la excelencia porque sencillamente no han dado un palo al agua, o porque se han alejado deliberadamente del aprendizaje de las ciencias y las letras para entregarse a las lecturas marxistas favoritas de Chávez y Morales”. Calma, que ya sólo queda el chispún, aportado en frase única e incomparable por Martín Prieto: “No es casualidad que la Universidad Complutense, regida por el hijo de Carrillo, sea el escenario de un botellón universal”. Gaudeamus igitur.

jueves, 10 de mayo de 2012

La consagración de Marhuenda


Francisco —Paquete— Marhuenda, que siempre había querido ser de mayor Hermann Tertsch o cualquiera de los opinateros que mean bencina y la cobran a precio de oro, está encantado de haberse conocido. Después de decenios pariendo portadas y no-noticias de cloaca, por fin ha conseguido que se le asocie personalmente con una de sus fechorías. Confiesen que hasta hace unas horas a muchos de ustedes (no cuento a los muy cafeteros del suero carpetovetónico) su cara y su nombre sólo les sonaban vagamente de esta o aquella tertulia donde, no nos engañemos, por más empeño que pusiera, siempre acababa pasando con más pena que gloria, eclipsado por los patanegra del exabrupto. Le faltaba medio petitsuisse de ponzoña para llegar a la élite de la faltada y ayer le tocó la lotería gracias al “Wanted” que se cascó su periódico tomando como pimpampunes a cinco jóvenes enemigos del orden. Imaginen algo similar en Gara o en el difunto Público de papel; arde la Troya ortopensante y más de dos acaban en la Audiencia Nacional. Cuando lo hace La Razón, qué risa más triste, lo que de aquí a Lima es periodismo de señalamiento y pura criminalización se vende como el ejercicio del sacrosanto derecho a la información. ¿Qué tal si mañana publicamos los caretos de los miembros de su familia o la foto de su casa con un plano de cómo se llega?

Era una pregunta retórica. No tiene caso entrar en la obvia respuesta, porque la intención de Maese Paquete no era abrir un debate deontológico, sino, como les digo, montar una pajarraca que lo alejara de su condición de eterno mindundi mediático y, por el camino, le diera un empujón a su diario que, como todos, va de culo y cuesta abajo. Belenestebismo de la peor estofa, pero funciona. La prueba son las toneladas de bits que llevamos gastadas en el asunto y que hasta en Le Monde se hanocupado de ello para satisfacción completa del que no se había visto en otra igual. Cuando se muerde una pechuga así, no se suelta tan fácilmente; se convierte en serial y se exprime hasta la última migaja. Ahí tienen la segunda entrega: “La izquierda agita el acoso a La Razón”, victimea la portada del día, ilustrada con una foto de los jóvenes que fueron a protestar por la tropelía a la delegación de Valencia. Llevan un ejemplar en la mano, así que hicieron gasto, todo es bueno para el convento. Lo que seguramente no saben es que quien les recibió es Iñaki Zaragüeta. O sea, ¿está tu padre en casa? Sí, pero como si no estuviera.

En el interior del papel azulón, más golpes de pecho. Un editorial titulado “Presuntos estudiantes” echa el esperado vinagre a la herida y vuelve a la martingala consabida: “A La Razón le asiste el derecho constitucional a la libertad de información y expresión, a decir la verdad y a publicar informaciones que, visto lo visto, han resultado relevantes a la hora de conocer la trastienda de una protesta que afecta a un derecho fundamental como es la Educación pública. Nuestro diario no ha criminalizado en modo alguno a los dirigentes estudiantiles, y se ha limitado a exponer los lazos que les unen y que justifican su inclusión en el mundo universitario”. Bla, bla, bla. Como broche de latón, un artículo firmado por el propio primaveras recién consagrado. Les eximo de su lectura, porque viene a ser un refrito de sus propios tuits del día anterior. Ahí sí que se coronó el supuesto adalid de la excelencia educativa, ciscándose en las tildes (“Es culpa del teclado”, tararí) y tratando a patadas a la pobre gramática española. Tiene pelendengues que tuviera que salir nada menos que Amaiur (vean la imagen) a regalarle una lección al profesor Ciruela. Por cierto, presume de dar clase en la Autónoma de Barcelona. A lo mejor hay que buscar ahí, señor Wert, la causa de la mediocridad de la universidad española.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Linchamientos La Razón S.L.


Bienvenidos al salvaje oeste cavernario, concretamente a O.K. La Razón, territorio a cargo del Sheriff Paquete Marhuenda, que es el que ha mandado imprimir ese pasquín que ven ahí con los caretos de los cinco chicos malos que rondan el rancho del señorito Wert. Falta el “Se buscan”, el “vivos o muertos” y, apurando, una diana circundando el rostro de los forajidos, pero todo eso queda implícito en la leyenda que pone en contexto el cartelón: “Los malos estudiantes agitan la Educación. Los líderes de los sindicatos que han convocado la huelga para el día 22 tienen un pésimo currículum y una clara vinculación con el PSOE y con otras formaciones de izquierdas”. A modo de prueba de lo anterior, bajo cada cromo se incluye, además del nombre y el apellido de los peligrosos facinerosos el terrible delito del que son acusados. Así, uno de ellos es “Asiduo a las protestas violentas y fan de Amaiur”, “Lleva diez años estudiando Veterinaria” o “Se movilizó con los Astilleros de Gijón”. Esto, como adelanto. En el interior viene la ficha policial completa, redactada por los agentes R. Ruiz y P. Rodríguez, que seguramente se sacaron Periodismo con ocho toneladas de matrículas de honor y sin pisar la cafetería de la facultad. ¿Que sienten asco? Es lo menos.

lunes, 7 de mayo de 2012

Están locos estos galos


Inclino la cerviz ante ustedes para que la acollejen a discreción. Qué menos, después de casi tres semanas sin administrarles su dosis de vitriolo destilado. Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir, que diría el paquidermicida. La cosa es que para la vuelta he ido a elegir un día de no mucho fu y poco tirando a nada fa. ¿Cómo? ¿Tras el vuelco francés no ha habido titulares del pelo “Los gabachos se equivovan” o “Zapatero triunfa en la tierra de los comedores de paté”? Eso esperaba uno, pero seguramente a causa del shock, a la mayoría de los emplumados diestros se les ha quedado cara de “esto no puede estar pasando” y han despejado a córner titulares, columnas y editoriales como buenamente han podido. Tienen la prueba en La Razón, que pudiendo haberse cascado un portadón para el museo, ha despachado esa faena de aliño que están viendo. “El futuro de Europa en manos de Merkollande”. “Merko” en negro y “llande” en rojo. Ahí se queda toda la ocurrencia. Bueno, pero el editorialista habrá entrado a saco, ¿no? Pues más bien lo contrario. Resulta que está feliz y contento porque —de qué cosas se entera uno— en realidad el tal Hollande es un Mariano sin barba. Uno y otro se van a llevar a partir un piñón: “Las diferencias ideológicas entre Hollande y Rajoy no suponen ningún obstáculo o retroceso con respecto a la etapa anterior y, del mismo modo que Sarkozy y Zapatero mantuvieron excelentes relaciones, no hay razones para pensar que ahora sea distinto. Es cierto que tras la victoria de Rajoy España se ha acercado más a la Alemania de Merkel, pero por esa misma razón a Hollande le interesa cuidar con esmero las relaciones con Madrid”. Sí, eso es lo que le va a quitar el sueño al nuevo inquilino del Eliseo.

En ABC, amaguito en portada —“Victoria en Hollande, incertidumbre en Europa”—, pero poco fuste más. En el interior, lo que que pitaba era la búsqueda del culpable. Ignacio Camacho no tiene dudas. El pequeño Nicolas es el nuevo Arenas. El solito palmó: “Sarko sólo funciona en estado de excitación, como todos los seductores, exaltado por la pasión de la conquista inmediata. Pero es imposible mantener ese entusiasmo hiperactivo durante un quinquenio de dificultades, cuando la gente no pide retórica sino soluciones, cuando los conceptos y las ideas no sirven frente a la necesidad de respuestas convincentes a problemas inesperados”. Por ahí abundaba también el editorialista, aunque repartiendo la responsabilidad del fiasco con los franceses, que son talmente como los andaluces, amantes de las caenas estatalistas: “El verdadero fracaso de Nicolas Sarkozy parte de su incapacidad para liberar a la sociedad francesa de su tradicional dependencia del estatalismo, que es el reflejo que a la postre ha decantado el cambio. Una mayoría de sus conciudadanos han preferido escuchar los cantos de sirena del candidato socialista, que ha prometido la intervención del Estado para poner en marcha una incierta política de crecimiento, a pesar de no haber sabido explicar en qué consiste y con qué medios puede contar para llevarla a cabo”.

Anoten: no es que haya ganado Hollande; ha perdido Sarkozy. Y si quieren una versión alternativa, se la regala José García Domínguez en Libertad Digital: “Ha ganado Le Pen”. La misma idea, en el editorial del portalón del cibercortijo de Federico & Co: “La izquierda europea logra su primera gran victoria en muchos años, pero harían bien en reparar en quien ha sido el colaborador necesario para conseguirla: la extrema derecha de Le Pen”. Chincha y rabia, rojerío. Pueden añadir, para que escueza más la cuchufleta del hijísimo Emilio Campmany: “Un socialista es un socialista y es incapaz de recortar el gasto porque en su naturaleza está gastar, cuando no despilfarrar, y no cabe esperar que las tareas que no quiso hacer Sarkozy, un liberal reconvertido en conservador, las vaya a hacer un socialista hijo del sesenta y ocho”.

¡Bien! Esto va tomando temperatura. Ya sólo falta que aparezca alguien haciendo una comparación entre el ruandés (de Ruan, no de Ruanda) y el leonés. Aquí lo tienen, Fernando Sánchez-Dragó en El Mundo: “Hollande es un zapaterito, un precioso ridículo, un personaje de Molière, un político sin atributos, un demagogo tan blando como el queso de Brie, un beignet à la crème. Da grima verlo y escucharlo”. A ver si adivinan qué otro atizador obsesionado con el de las cejas puntiagudas aprovecha el viaje para mentarlo. Naturalmente, no podía ser otro que Carlos Dávila, todavía director de La Gaceta: “Pues la mamá de mamá tuvo un desliz. O sea, que parió la abuela y los socialistas ganaron en Francia. Pensar que un tipo como Hollande y el PS pueden sacar a los galos del caos es volver atrás y creer en Zapatero, el mal ejemplo que quedará para siempre en la Historia mundial”. Oh la-la!